Saturday, September 24, 2011

¡¡Alegría, alegría, alegría!!



La Crónica de León/ 28-10-2011
José Luis García Herrero





La crisis se acabó, pues todo agobiado ciudadano amparado por la Constitución podrá comprarse el piso de su vida, digno y adecuado, a precio de saldo; servirse de una sanidad impecable, mandar a sus hijos a la escuela pública, además de afrontar la edad provecta con una pensión resultona. Todo ello y algunas cosas más, gracias al señor Rajoy convertido por arte de birlibirloque en una rara especie de socialdemócrata, ni de derecha ni de izquierda. Excepto la señora Esperanza (¡Caray, qué nombre!) que sigue tan fresca en la derecha posfranquista.
Este apunte viene a cuento porque la prensa de hace cuatro días aseguraba que el precio de los pisos en la provincia de León «cae la mitad que la media nacional». Expresada esta afirmación con una nube de porcentajes sobre el precio del metro cuadrado. Pese a tan feliz noticia el paro sigue subiendo, y la sanidad y la enseñanza tienen un futuro incierto. Por ello el siempre irónico columnista Antonio Núñez dice cosas como estas: “Lo que pasa es que unos tienen las espaldas más anchas que otros. Mire usted a los ojos del alcalde de su pueblo y observe si tiene algún tic: en caso afirmativo es uno del PP, y si no se inmuta, uno de los pocos del PSOE que han sobrevivido al saqueo a que han sido sometidas las arcas públicas del país durante las dos últimas décadas, y no sólo con Zapatero...”
Visto esto con la crisis a cuestas y el alegre titular sobre abaratamiento del precio de los pisos para que haya casitas para todos como manda el artículo 47 de la Constitución, no sé yo si tantas casas tendrán compradores y espacio urbano, además de las hipotecas vitalicias correspondientes. A no ser que las casitas sean de papel, de protección oficial, libres, medio pensionistas o bien como las llamó Adolfo Celdrán en su célebre y crítica canción: “Cajitas de tiki-taka, cajitas pequeñitas, cajitas todas igual, las hay blancas, las hay verdes, y alguna de color azul. Todas son de tiki-taka, igualitas todas son...”
Pese a todo esto y al diluvio universal caído y por caer todavía hay algunos que no se inmutan, confiando quizá en un milagro de la Virgen de los Desamparados, que está en Valencia esperando que se lo pida el FMI.

Friday, September 09, 2011

Golpe de estado al Estado de Bienestar

La Crónica de León/ 14-09-2001
José Luis García Herrero

Como saben todos los españoles, incluidos parados, pensionistas y pobres de solemnidad, el Welfare State (Estado de bienestar) es un concepto de las ciencias sociales que designa un modelo general de organización, según el cual el Estado provee ciertos servicios y garantías a la totalidad de los habitantes de un país. Sin embargo, ahora, en la enseñanza y en todos los ámbitos se ha reformado la Constitución de 1978, sin tener en cuenta la opinión ciudadana, eludiendo el Art.92 que exige referéndum para las decisiones políticas de especial trascendencia.
La prensa dijo hace tiempo que un presidente de USA, llamado Bush, enviaría a su ejército imperial si surgiera una epidemia de gripe en su País. No como nosotros, que a pesar de Weber, seguimos armándonos un lío con la distinción entre nación, estado, nacionalismo, patria, país…
Por aquí, confiando que no venga ninguna epidemia, ni siquiera Bush, se dijo que el llamado Campus Universitario iba para Universidad del Bierzo, con su Rector Magnífico, su pompa y ceremonia de himno y banderola. Dado el escaso número de alumnos en cada curso, la fracasada Escuela de Cine se quedó en Formación Profesional, lo cual se pactó entre el rector de la Universidad y el director general de FP de la Junta. Se trataba, pues, de homologar la titulación no oficial de la Escuela de Cine a FPII. Aunque a ojo de buen cubero, lo de FP tal vez sea más rentable para alumnos y empresas. Pero alguno se preguntó cómo resolver la diferencia entre un presunto título de grado universitario a otro de FP; sin olvidar los activos propios o subvencionados, ocupación de espacio público, destino del profesorado y un largo etc. nada explicado.
Lo anterior viene a cuento de lo que está a punto de pasar con la reforma de la Constitución, ya que sindicatos y profesores están dispuestos a una gran movilización para impedir la destrucción de la enseñanza pública y que sea puesta en manos privadas o instituciones religiosas, reduciendo el número de profesores y la inversión en educación en más de dos mil millones de euros.
Como dijo el irreverente Ambrose Berce en su Diccionario del Diablo, la política es una lucha de intereses disfrazada de debate; cuando es una simple gestión de asuntos públicos con vistas al beneficio privado.

Monday, August 29, 2011

La tourneé de Benedicto XVI



La Crónica de León, 31-08-2011


José Luis García Herrero



Cuando los ambidiestros políticos de valores eternos, sabiendo que todos los caminos conducen a Roma, quieran preparar una concentración para transmitir su mensaje anticrisis no tienen más que proponer la celebración de un día mundial, por ejemplo: día de la juventud, de los parados, de la hambruna, de los enfermos, o cualquier otro evento a propósito. Eso sí, siempre con el nihil obstat de la Conferencia Episcopal Española: la misma de la extensa Carta Pastoral de 1937, con brazo en alto y Cruzada como pretexto. Aquellos ni estos son los curas obreros ni los teólogos de la liberación, ni los de Juan XXIII, que intentaron una apertura hacia el mundo real. Ahora, como antaño, siguen siendo los de Trento los que organizan días de algo para protestar de todo, con un fastuoso decorado y mensaje de sotanas, solideos, birretes, tiaras, mitras, faldamentos y caros complementos de todos los colores; trascendencia y dogma, verdades y creencias inapelables. Con estos argumentos, los políticos de profesión tienen asegurado el lleno absoluto de plazas y calles, especialmente la Puerta del Sol, símbolo de una España plural y laica que nunca termina de hacerse. Recordemos los pasados días de llenazo, confesionario, perdones y sermoneos; con enormes gastos en medio de una crisis financiera de tomo y lomo.
Otra concentración, la del 15-M, dio lugar a que músicos con distintos niveles de formación, de forma espontánea decidieran expresarse de la manera que mejor saben: creando un coro y orquesta “Solfónica”, inspirada en la Novena Sinfonía de Beethoven: un canto a la libertad, la paz y solidaridad entre todos los pueblos; siendo su cuarto movimiento, “Oda a la Alegría”, el mayor ejemplo de que la música es lenguaje universal. Pero muchos políticos profesionales del brazo de los curas de hisopazo, hicieron todo lo posible para impedirlo, unas veces con vallas y otras con sopapo y porrazo, intentaron contener aquella multitud de jóvenes y no tan jóvenes. Increíble, pero cierto. A este paso retrógrado las estrellas giraran otra vez alrededor de la tierra; la sangre no fluirá por las venas y la memoria de Galileo, Copérnico, Descartes, Kleper, y tantos otros será aventada. Pues así cantaba Jorge Krane: “La hoguera tiene qué sé yo, que sólo tiene la hoguera”.


Monday, August 15, 2011

¿El intrusismo privado como solución?



La Crónica de León/ 17-8-2011
José Luis García Herrero

Lo público y privado participan de la carga ideológica y sociológica postulada por una falsa alternativa que se inclina por la opción privada cuando se refiere a sectores estratégicos que han de actuar como impulso de desarrollo económico, lo cual exige grandes inversiones, sólo realizables mediante planificación centralizada. Así, la energía eléctrica en España procede de centrales térmicas e hidroeléctricas, primando el carbón sobre lo nuclear. No cabe duda que la producción de energía eléctrica es un bien público del que no puede prescindir ninguna sociedad, cuyo origen no debe provenir de un suministrador privado con pleno dominio del mercado, pues los medios financieros para la demanda superan la aportación de recursos privados, siendo necesaria la participación de entidades de crédito, muchas veces sin garantía financiera. Por su carácter estratégico y elevadas inversiones a largo plazo, esto exige la intervención estatal, muy lejos de la teoría ultraliberal, defendiendo que el Estado no tenga más misión que la contemplativa en un supuesto libre mercado, fuente de bienestar y riqueza, según dicen. Véase la consecuencia de esa alternativa para concluir que la misión del Estado es realizar lo que es capaz de hacer, cuando los ciudadanos así lo quieran, anota Sarabia, Catedrático de Sociología.
El resultado salta a la vista, dice J. Luis Sampedro: con la caída del muro de Berlín y el derrumbamiento soviético desapareció el único rival opuesto a la brutal expansión del capitalismo global, causante de la red financiera no controlada. Esto explica el abuso de poder y riqueza para dominar el mercado mundial, con resultado de aumentar el abismo entre ricos y pobres, pueblo y políticos de profesión; además de la crisis planetaria como el medio ambiente, genocidio, hambruna y terrorismo de estado. Sin olvidar que las diversas reformas educativas han producido desajustes entre formación profesional y demanda social, más el torpe intrusismo de profesiones sin garantía académica.
Siendo el Estado de Bienestar el principal argumento para defensa del bien social: agua, sanidad, pensiones... Por eso, lo Público merece el mayor respeto y defensa. ¿Hay mayor intrusismo que la privatización masiva?

Saturday, August 06, 2011

Los mismos de siempre y el gato pardo



La Crónica de León/ 3-08-2011

José Luis García Herrero

Según Wikipedia, que sabe mucho y a veces se equivoca, parece que el gatopardo es traducción errónea y significa realmente “El leopardo jaspeado”: novela escrita por Lampedusa, publicada y después adaptada al cine por Visconti. Hoy el gatopardismo lampedusiano en política práctica es cambiar todo para que nada cambie, paradoja expuesta en la novela. Desde entonces, en comentario político se llama gatopardista o lampedusiano al político que se declara centrista, dialogante, y afirma que modificará una parte de lo hecho, sin precisar qué, para conservar todo lo demás sin que nada cambie realmente. No sabemos qué sucederá después de ese enigmático 20N, aunque nos recuerda aquella frase de Felipe González en su tiempo: “Gato negro o gato blanco, lo que importa es que cace ratones”. Sigue sin saberse su significado, igual que aquella otra sobre la Otan, Nato o cómo quiera se llame ahora, pues cuando se trata de la guerra se califica de Alianza, como en Irak, Afganistán, Libia, etc..., y lo por venir.
Y por seguir entre dudas: cómo llamar a la ciudad de la energía sin energía a Ponferrada cuando se elimine lo poco de empresa pública que queda; caso del importante Grupo II de Endesa en Cubillos.
Pues aunque algunos no lo recuerden, no debe olvidarse que la empresa pública en España tiene larga tradición de prestigio desde el siglo XVIII. Por ejemplo, las Reales Fábricas, que eran empresas públicas, minas y empresas militares para sustituir la iniciativa privada incapaz de industrializar el País. Sin olvidar que objetivos sociales inalcanzables con el mercado libre aconsejaron la propiedad pública de montes, fines recaudatorios de Hacienda y otros mecanismos fiscales. Pero no es hasta después de 1939, finalizada la guerra civil, cuando se crea el INI. Y finalmente, sin entrar en detalles, la privatización total a precio de saldo de todo lo público a favor de los amigos.Ahora serán otros los rostros, los pelos, los gestos, los trajes; pero son los mismos, es lo mismo con diferente letra, música de fondo y de alcantarilla. Y si no que lo demuestren. Veremos qué cosas dicen ellos. Qué casos justifican los mismos de siempre: ellos. Por sus obras los conoceréis.

Sunday, July 31, 2011

Los sillones curules y el pastel municipal




La Crónica de León /20 de julio de 2011

José Luis García Herrero
Dicen las malas lenguas que los munícipes ponferradinos han alcanzado sus últimos objetivos (si no militares, sí financieros) después de pactar más o menos amistosamente un ínfimo recorte de unos ciento y pico mil euros anuales. O sea, un grano de arena en gastos corrientes, impagos y deudas acumuladas. A este apaño de euros y cargos ya lo llama la gente el «pacto de la terraza», recordando aquel otro del «capot», cuando la Transición política repartió memoria, responsabilidades y criminales juicios sumarísimos a modo de amnistía, según para quién.El apaño, de ahora, si no es entre populares y socialistas se parece como un huevo a otro nuevo; ya que el recorte de dedicaciones exclusivas y cargos de confianza se queda en ¡seis exclusivas!, ¡una parcial!, ¡y cuatro cargos de confianza!; resultado de lo pactado a la vera del Ayuntamiento, con cervezas y caras de no haber roto un plato en su vida, por más que diga el frustrado aspirante señor Folgueral: «Que no hay pacto ni nunca lo habrá. Por su parte habrá total transparencia». Pero sin responder a preguntas básicas: ¿quién pagará lo que queda por hacer en el barrio de la Rosaleda? ¿Qué se va a hacer con el asunto entre el Ayuntamiento y la Ciuden? ¿Para cuándo el estudio entre número de habitantes y demanda de viviendas vacías? ¿Se mantendrá lo que cuesta mantener al inefable Consejo Comarcal del Bierzo? ¿Se eliminará por fin, tal como hace tiempo prometiera el PSOE, la cueva de trapicheos urbanísticos llamada Pongesur? ¿Se editará un Libro Blanco de ingresos y gastos, tanto del Ayuntamiento como de la tal Pongesur, o cómo se vuelva a llamar, para que la gestión sea de verdad auténtica y transparente, o se la mandará de un plumazo al rincón de los ERES al sol? Digo lo mismo de las «Fundaciones» sacadas de la manga el pertinaz alcalde la cosa. Y finalmente, ¿qué dice de todo esto el que iba para alcalde y se quedó en simple concejal?Parafraseando a Samaniego, que era un tío muy sabio, muchos acudieron al pastel, pero eran tantos los comensales que algunos se quedaron sin sillón curul y sin pastel de rica miel. Porque, si bien se examina, los humanos corazones son presa de la ambición que los domina.

Sunday, July 10, 2011

REPORTAJE- Memoria del alcalde de Ponferrada en 1936

el último reloj de juan garcía arias ( Diario de León - 10/07/2011 )

REPORTAJE




Memoria del alcalde de Ponferrada en 1936
El último reloj de Juan García Arias
tres objetos sirven para contar las últimas semanas del que era alcalde de Ponferrada en el verano de 1936. Un reloj, una carta y un mechón de su pelo.


Diario de León 10/07/2011


por Carlos Fidalgo

La última carta que Juan García Arias escribió a su mujer en los sótanos de San Marcos tiene la
El incómodo hijo del alcalde fusilado10/07/2011
Los cuatro hijos del alcalde10/07/2011


Esta es la historia de tres objetos; un reloj, un mechón de pelón y una carta. Los dos primeros pertenecieron al último alcalde republicano de Ponferrada, Juan García Arias, fusilado al amanecer del 30 de julio de 1936 en las tapias del cementerio leonés de Puente Castro, después de permanecer una semana encerrado en los sótanos de San Marcos. El tercero es una cuartilla que le escribió a su esposa y a sus hijos unas horas antes de que lo mataran y tras 75 años en el archivo familiar, todavía puede verse la tinta de algunas palabras borrada por las lágrimas. «No tengo ánimos nada más que para deciros adiós con toda mi alma», escribió el condenado.
A punto de cumplirse 75 años de su muerte, y 75 de la rebelión militar que terminó con la Segunda República, un libro coescrito por uno de sus hijos, el sociólogo José Luis García Herrero, junto con el investigador Santiago Macías y el periodista Javier Santiago, empieza a cubrir una de las lagunas históricas más sangrantes de la historia de Ponferrada; la de un alcalde de 32 años, socialista moderado y conciliador, que sólo permaneció dos meses en el cargo y no pudo evitar, aunque lo intentó, el estallido de violencia que recorrió la ciudad entre el 20 y el 21 de julio de 1936. Juan García Arias. Memoria histórica del último alcalde republicano de Ponferrada , editado por Hontanar, no deja de ser una semblanza emotiva de algunos aspectos de la vida del joven regidor. Pero todavía queda mucho por contar de aquel hombre y de aquellos días.


Un reloj de bolsillo perdido
La historia comienza con un reloj. Un reloj de bolsillo perdido entre los hierros de un accidente ferroviario. Sucedió en el Túnel de las Fragas, a las puertas de Ponferrada, el 23 de junio de 1936. El tren expreso Madrid-Coruña circulaba con dos horas de retraso y a las seis de la mañana, después de dejar atrás la estación de San Miguel de las Dueñas sin ver la señal de parada, chocó contra un convoy de mercancías que acaba de salir de Ponferrada en la boca del túnel situado a seis kilómetros de la ciudad. En su edición vespertina, ése mismo día, el diario ABC de Madrid informaba de que a las tres de la tarde sólo se había extraído ocho cadáveres. «Las víctimas que haya en los coches que están el interior del túnel se ignoran, pues los trabajos, a consecuencia de las condiciones del túnel y la forma en que quedaron los vagones, se hacen con muchísima dificultad por la brigada de obreros que trabaja allí», informaba el rotativo madrileño.
Y entre los obreros, los médicos y los enfermeros, organizando el rescate y auxiliando a los heridos, se encontraba el joven alcalde de la ciudad, en el cargo desde apenas hacía unos días, después de la enésima crisis del gobierno local del Frente Popular. «Mi padre estuvo ayudando a sacar heridos, horas y horas trabajando», cuenta en su casa de Ponferrada, donde recibe a este periódico un sábado por la mañana, José Luis García Herrero. Aquel día de junio perdieron la vida una veintena de viajeros, y Juan García Arias se dejó entre las vías su reloj de bolsillo. «Era un reloj de oro, muy bonito, con cadenas» explica García Herrero, que ha cumplido los ochenta años.
Juan García Arias, que además de alcalde, trabajaba en la Inspección de la Compañía de los Ferrocarriles del Norte de España en Ponferrada, recibiría pocos días después un regalo inesperado. En agradecimiento a «su valor, su altruísta y humanitaria actuación», la empresa había decidido regalarle su último reloj. Un reloj que sus familiares no encontraron en sus bolsillos cuando acudieron a recoger su cadáver en el cementerio de Puente Castro.


Hijo de chapista y pantalonera
La historia continúa con un mechón de pelo. Juan García Arias acabó muriendo en la misma ciudad de León donde había nacido en 1904, en el hogar de una familia obrera. «Mi abuela era pantalonera y mi abuelo, chapista. Quedó sordo porque trabajaba dentro de las locomotoras», cuenta García Herrero en el salón de su casa, con la persiana bajada para que no entre el sol y los libros ordenados en sus estantes.
A su padre le habían gustado los libros desde niño. Como sus tíos. Juan García Arias fue un autodidacta. Leyó mucho y dejó escritas una veintena de obras de teatro que se han perdido, algunos poemas sueltos y un aluvión de artículos de temas sociales publicados sobre todo en la prensa palentina, donde a finales de los años veinte era administrativo en la Compañía de los Ferrocarriles del Norte de España. Allí conoció a Mercedes Herrero, hija de un teniente coronel «con mando en la plaza», de buena familia, «no pía, pero muy religiosa», según su hijo. A Mercedes Herrero no le importó que Juan García Arias fuera de origen obrero y además «agnóstico o ateo, no lo sé muy bien», reconoce García Herrero, para casarse con él y darle cuatro hijos; la última, una niña nacida en diciembre de 1936, a los cinco meses del fusilamiento de su padre.
Ascendido a la Inspección de los ferrocarriles en Ponferrada, y miembro del Partido Socialista, García Arias fue elegido concejal en las filas del Frente Popular en febrero de 1936. Ya por entonces, la izquierda en Ponferrada no estaba bien avenida y después una serie de crisis de gobierno que desembocaron en la constitución de una gestora que tampoco funcionó, el Gobierno Civil de León optaba por pioner de regidor al joven teniente de alcalde García Arias, con la esperanza de que su carácter conciliador acabara con los escándalos políticos. Era el 14 de mayo de 1936 y a Juan García Arias sólo le quedaban por delante diez semanas como alcalde.
En los dos meses y medio siguientes, ser socialista, pertenecer al Frente Popular y ocupar el sillón de regidor de Ponferrada acabó por convertirse una trampa. El 18 de julio se producía la rebelión militar y aunque aquel día no sucedió nada en la ciudad, el Ejército ya se había sublevado en África y la capital berciana se acostaba inquieta.
El capitán Román Losada, que durante la dictadura daría nombre a una de las principales calles de la ciudad, le había asegurado al alcalde que la Guardia Civil estaba con la República, según el relato que le trasmitió su madre a José Luis García Herrero. Los propios cronistas del régimen de Franco, sin embargo, ya dejaban escrito en 1941 ( Historia de la Cruzada Española . Madrid. Ediciones Españolas) que los puestos de la tercera compañía de la Guardia Civil había recibido órdenes de los conspiradores en León para concentrarse en el cuartel de Ponferrada. Hasta allí comenzaron a desplazarse los miembros de las líneas de Villablino y Villafranca del Bierzo al mando de los tenientes Emilio Martínez Blanco y Juan López Alén, hasta reunir a un contingente de 160 hombres.
El día 20 de julio, sin embargo, llegó a la ciudad procedente de Benavente el tren de mineros asturianos que llevaba dos días circulando por Castilla La Vieja, sin poder auxiliar al Gobierno republicano de Madrid. Juan García Arias, creyendo que tenía la situación controlada, se negó a darles armas y desde el balcón de la Casa Consistorial, convenció a los milicianos para que siguieran el camino de regreso hacia Oviedo, donde el coronel Aranda acababa de sumarse al bando de los sublevados.
Los retazos de aquel día nefasto, que acabó por costarle la vida a Juan García Arias en un juicio sumario, se pueden reconstruir con la documentación sobre el proceso que ha consultado el investigador Santiago Macías y con el relato que la madre de García Herrero le contó a su hijo y que contrasta con la versión de la Historia de la Cruzada Española , escrita sólo sólo cinco años después de los hechos y donde se demuestra el dicho de que la historia la escriben los vencedores.


Protegidos en la cárcel
«Los interrogatorios, los informes de conducta, las denuncias o los atestados de las fuerzas del ejército y de la Guardia Civil nos acercan a la figura de un hombre cuyo único delito fue mantener el orden en la ciudad hasta la llegada de las fuerzas del ejército sublevado», escribe Macías en el prólogo del libro de Hontanar. Y para mantener el orden, y evitar represelias, Juan García Arias trató de poner a salvo a las personas que podían temer por su vida ante hipotéticas represalias de las masas exaltadas por la rebelión del Ejército encerrándolas en la cárcel municipal de la calle del Reloj, hoy Museo del Bierzo. «Durante los tres días que la ciudad permaneció bajo control gubernamental, los principales derechistas fueron detenidos; en uno de los interrogatorios, el alcalde justificó aquellas detenciones en un deseo de garantizar su seguridad y lo cierto es que ninguno de ellos sufrió maltrato alguno, como acabarían reconociendo en declaraciones posteriores», añade Macías.
A José Luis García Herrero, que tenía cinco años en aquellos días, su madre le contó cómo se subió a una caja para alcanzar a ver la plaza desde el balcón del Ayuntamiento, mientras su padre trataba de aplacar aquel 20 de julio a los mineros. «Tu padre salió al balcón para hablarles y como tú querías asomarte y no llegabas a la barandilla, te sacó una caja de cartón que había dentro y te subiste a ella, te agarraste con las manos y ahí estuviste mirando», cuenta el sociólogo poniéndole voz al relato de su madre. Y sigue. «Tú padre les calmó, les dijo, tranquilos, iros, no pasa nada. He hablado con los militares y con el capitán Losada, de la Guardia Civil, y han dicho que están con la República. Te lo digo como me lo contó mi madre», asegura el hijo del alcalde al periodista, 75 años después de los hechos. De nuevo, el carácter conciliador de Juan García Arias.
Por si fuera poco, García Herrero también afirma que su padre impidió aquel día que los mineros quemaran la antigua iglesia de San Pedro, que se encontraba en lo que hoy es el edificio de Telefónica de la avenida de La Puebla. «A la iglesia se entra o no se entra, y el que no quiera entrar que no entre, pero esta iglesia no se quema», asegura el sociólogo que les dijo el alcalde a los asturianos.
Pero no pudo evitar que se produjeran disparos en torno al cuartel de la Guardia Civil, que entonces se encontraba en lo que hoy es la avenida de España, y en torno a la casa del capitán Román Losada «Si fue ataque o no fue, no se sabe», afirma el hijo octogenario del joven regidor.


El asedio al cuartel
El teniente de los guardias de asalto Alejandro García Menéndez, que iba al frente de la columna de mineros, entró a parlamentar en el cuartel con bandera blanca -”la Historia de la Cruzada Española tergiversa los hechos y asegura que «pedía parlamento y expresaba su deseo de rendirse»-” después de los primeros disparos. Los guardias civiles habían gritado algunos tímidos vivas a la República al paso de los mineros que no convencieron a los milicianos, pero no está claro quién disparó primero, cuenta García Herrero. El propio capitán Losada, que venía de reunirse en su casa con el teniente López Alén, del puesto de Villafranca, desarmó a García Menéndez dentro del cuartel y le dijo textualmente: «Triunfó el Movimiento. Queda usted detenido», según recoge el periodista Javier Santiago.
Después de la detención de García Menéndez, se sucedieron horas confusas en Ponferrada, con combates entre la Guardia Civil y los mineros y los obreros de Laciana que no habían regresado a Asturias. La Historia de la Cruzada Española sirve de termómetro para medir la inquina con la que el bando vencedor trató de justificar posteriormente el fusilamiento de Juan García Arias. «El capitán Losada llamó por teléfono al alcalde para pedirle un médico que curase a los guardias heridos y aquel, por respuesta, cortó la comunicación», escribía en 1941 el anónimo cronista del régimen. Y a continuación, sin citar ninguna fuente, añadía que el regidor «ordenó, además, que los trenes que estaban formándose para la salida de los mineros cesasen en sus maniobras y que nadie pensase en marchar de Ponferrada mientras quedase una cabeza con tricornio».
La realidad es que, lejos de dar órdenes para reclutar gente con la que atacar el cuartel desde el Ayuntamiento o impedir la salida de los mineros, Juan García Arias, se había escondido en una casa particular, primero, para acudir después al Hotel Lisboa, próximo a la Casa Consistorial, temiendo que la vivienda no fuera segura en medio de los combates. Y uno de sus antecesores en el cargo que también sería fusilado en 1936, el médico Carlos Garzón Merayo, sí había prestado los primeros auxilios a guardias civiles heridos.
Al anochecer del día 20, los guardias habían ocupado los edificios de la Agencia Ford y del Banco Urquijo para romper el cerco al cuartel. Los mineros usaron dinamita contra la Agencia Ford, cuenta la Historia de la Cruzada Española, y atacaron la casa del capitán Losada. Los guardias hicieron, por su parte, una incursión hasta la plaza de Lazúrtegui y ocuparon el Teatro Edesa. Y en la mañana del día 21 de julio, se atrevieron con la estación de la MSP, hasta que entrada la tarde, una columna de doscientos soldados del Regimiento de Infantería Zaragoza, procedente de Lugo, y precedidos por algunos aeroplanos, entró en la ciudad y sofocó los últimos focos de resistencia.
El balance de dos días de lucha que hacía en 1941 la Historia de la Cruzada Española fue de «treinta muertos rojos y doscientos heridos» y una serie de destrozos que Santiago Macías pone en duda porque nunca figuraron en la causa contra el alcalde. «En aquellos días, se imputaba todo lo imputable en los consejos de guerra y no aparece nada de eso en el de Juan García Arias», afirma. Sí hay señales de que los mineros trataron de volar el puente de La Puebla. La crónica de 1941, uno de los primeros relatos de las dos jornadas de lucha en Ponferrada, va aún más lejos cuando continúa su balance. «Por parte la Guardia Civil, veinte heridos, entre ellos el alférez Sancho Iruesa, la iglesia y la residencia del párroco incendiadas, las casas más ricas desvalijadas, muros abiertos por la dinamita, puentes mutilados, destrozos en líneas férreras. Por Ponferrada -”dice el libro-” había pasado el marxismo».
Ese mismo día 21 detenían en el Hotel Lisboa a Javier García Arias, que se había negado, a pesar de la insistencia de su mujer, a pedirle ayuda su suegro, Mariano Herrero, ascendido a general de brigada tras pasar a la reserva. «Lo absurdo es que no llamó a mi abuelo, porque mi abuelo viene de Palencia y lo salva», opina García Herrero, que fue testigo de la detención de su padre. «Mi madre me contó, y eso me ha quedado grabado, que yo estaba jugando fuera del Hotel Lisboa y vi pasar una furgoneta con cuatro o cinco personas. Yo salí corriendo y le dije: "-Mamá, mamá, se llevan a papá en una camioneta".



La última carta
Esta historia termina con una carta. La que escribió el último alcalde republicano de Ponferrada a su mujer, horas antes de que lo fusilaran en las tapias de Puente Castro. «Para tí, Mercedes, un último abrazo del hombre que te quiso mucho y por tí luchó en la vida», escribió, con lágrimas en los ojos, Juan García Arias. Su hijo conserva la carta y el periodista puede ver la sombra que dejaron los goterones sobre la caligrafía perfecta. El alcalde de 32 años tampoco se olvidaba de despedirse de sus dos hijos. «Dedícate a hacerles hombres, a que guarden buen recuerdo de su pobre padre y a que sigan siempre tus consejos». Después, besos y abrazos a sus padres y a sus hermanos a los que pide que atiendan a su viuda «como una buena hija».
A Juan García Arias habían tardado una semana en juzgarle en León, después de tenerle encerrado en la prisión de San Marcos. Hasta León había viajado con los niños Mercedes Herrero, en un autobús que fue tiroteado durante el trayecto. Alojada en la casa de su familia política, la mujer del alcalde de Ponferrada no logró ver a su marido, que el día 28, a las 23.00 horas era juzgado en la cárcel, acusado de rebelión por los militares rebelados, junto al teniente de asalto Alejandro García Méndez, y el síndico del Ayuntamiento Arturo Pita. Los tres, considerados responsables del tiroteo del cuartel de Ponferrada, fueron condenados a muerte.
Y la sentencia se ejecutó al amanecer del día 30 de julio. A García Herrero, un guardia civil que estuvo destinado en Ponferrada y del que dice no recordar su nombre después de tanto tiempo, le contó que a su padre lo tuvieron que fusilar sentado. ¿Torturas? No lo sabe. Sí sabe que su abuelo Ildefonso García se preocupó por recuperar el cuerpo, que hoy yace enterrado en el cementerio de León.



Un mechón de pelo
Ildefonso García y el suegro del alcalde, el ya general de brigada Mariano Herrero, se plantaron ante un juzgado militar de León para pedir un certificado de defunción de Juan García Arias unos días después del fusilamiento. «Causa de la muerte: parálisis cardíaca», leyó el viejo militar. «Se le paró el corazón», añadió el oficial que se encontraba en el juzgado. Y Mariano Herrero, que era de la vieja guardia jubilada a la fuerza por el presidente Manuel Azaña, agarró por la solapa a aquel hombre y lo levantó en vilo, cuenta su nieto: «¡Cómo que se le paró el corazón!», le gritó. Otro oficial apareció al oír el jaleo. Vio al viejo general sosteniendo a su compañero y le pidió, por favor, que se fuera.
Unos días antes, Ildefonso García, chapista de profesión, se había atrevido a cortarle un mechón de pelo al cadáver de su hijo, ajusticiado al pie del cementerio de Puente Castro. El mechón se lo dio a su nuera, que lo llevó colgado del cuello, en una cajita metálica, mientras siguió viviendo. Pero nunca encontró el reloj.

Memoria del alcalde de Ponferrada en 1936

el último reloj de juan garcía arias ( Diario de León - 10/07/2011 )

Wednesday, July 06, 2011

Hemingway, Ava Gardner, Mario Cabré,y San Fermín



La Crónica de León/6-07-2011

José Luis García Herrero


Firmo e Eugenia tuvieron un hijo al que llamaron Fermín. Un día, yendo al templo de Júpiter, conocieron a Honesto, capellán del obispo Saturnino, que llegó de Tolosa para borrar tinieblas del paganismo. Siendo esto del agrado de la gentil pareja, Honesto se lo dijo al obispo, que en Pamplona tiene el nombre de San Cermín, quien bautizó a toda la familia. Tan bien, que al poco tiempo toda Pamplona abrazó el cristianismo.
Bajo la protección de Honesto, Fermín trepó hasta ser nombrado obispo de Pamplona. Visitó diócesis, venció idolatrías; viajó a Beauvais, gobernada por enemigos del cristianismo; fue apresado y puesto en libertad. Pero como tenía vocación de mártir viajó a Amiens, donde terminaron sus fatigas, pues le mandó decapitar el gobernador Riccio a mediados del siglo IV. Hasta aquí, resumen de lo escrito por Carandell en su libro El Santoral. Otra versión dice que la fiesta del patrón San Fermín es unión de tres: la primera, religiosa; después de comerciantes desde el s.IV; por último, desde el s.XV, taurina. Prohibida bajo pena de excomunión por el Papa Pío V, ordenando que si alguna persona muere en festejos taurinos, no se le de cristiana sepultura. Vana prohibición, pues Felipe II y IV de Navarra logra anularla. Pero es desde 1926 cuando los festejos alcanzan popularidad: sobre todo con Fiesta, de Hemingway, el glamour de la Gardner y el torero Mario Cabré. En esas estamos: celebrando no se sabe si una fiesta cristiana, o el negocio de torturar toros por unos tipos vestidos de bailarinas. Pese al supuesto arte de participación popular, es difícil entender que tal fiesta consista en peligrosos encierros de despavoridos toros, además del holocausto de los animales mediante varias suertes de tortura. Todo para diversión de amantes de la juerga, sangre y dinero, bullanga y bebercio. Y esto en el siglo XXI, con apoyo de autoridades de un Estado que se reconoce constitucional y aconfesional, protector de ese gran toricidio llamado Fiesta Nacional. Si esto son los Sanfermines, que venga Fermín y lo vea. Sin olvidar lo que dijo el poeta J. Riechmann: “Quien trata inhumanamente a otro ser sintiente sometido a su poder muestra con ello una naturaleza inhumana”.

Saturday, June 25, 2011

Antropología sociopolítica de los «Eres»



La Crónica de León/22-06-2011




José Luis García Herrero


Hace tiempo, cuando no había televisión, los aristotélicos, escolásticos y tomistas entretenían sus horas preguntándose si el ser era esencia, existencia o qué. Pero en esto llega Carlos Marx, y quiso zanjar la disputa: somos lo que somos según la forma de producción, pues la conciencia de los seres humanos la determina la superestructura económica. Algo más tarde aparece Ortega y matiza diciendo: Yo soy yo y mi circunstancia. Otros maestros del ser o no ser, precisan: Somos lo que comemos, pues en función de la cantidad y calidad ingerida, basta un espejo para decir: Ese soy yo, y ya está; quedando encantados de conocerse. Pirandello, que era italiano, escritor y Nobel, explica en una de sus obras que somos, ni más ni menos: uno, ninguno y cien mil. Lo cual, según como se mire, puede ser mucho, poco o nada; de ahí, el Ser y la Nada de Sartre. Viendo que hasta Gabriel Celaya protesta en sus versos porque no nos dejan decir que somos quien somos, buscando otros decires, da uno con las máximas 592 y 599 de Camino, el libro del Opus Dei; y atónitos leemos que somos, vaya por Dios: polvo sucio y caído, depósito de basura, cacharro de los desperdicios. Para recuperarse del susto fundamentalista, este raro uno que aspira a ser algo, busca fuentes menos abruptas, y encuentra una. Se trata de la cantante Marta Sánchez, que en eso de identidad personal ha descubierto que ella no tiene circunstancia que le fastidie, se basta a sí misma. Lo dice, y canta en un trabajo musical: Soy yo. Mira por donde cómo la bella Marta ha despejado la permanente equis del yo sin más. Con este pensamiento reposaba cuando la voz metálica de la Once anuncia proféticamente: Vas a ser tú. Cómo, yo voy a ser yo, exclama exaltado el alienado ente que quiere ser cualquier cosa mejor que esa o aquella. Tú vas a ser tú, precisa la voz, cuando seas millonario en euros. Porque entonces podrás decir con fundamento: yo soy yo y mi circunstancia.
Ahora esta claro. Siendo circunstancia igual a dinero; y yo igual a yo sin circunstancia, la metafísica ecuación queda explicada: alguien, en algún lugar de la superestructura, ya es él... si los «Eres» patronales lo deciden. Vale y ya está.

Tuesday, June 07, 2011

Chinda chinda tachinda chinda tata chinda chin

La Crónica de León/ 8-06-2011
José Luis García Herrero

Por si todavía queda alguien que lo ha olvidado, recuerdo que desde nuestra Carta Magna del 78, la Administración General del Estado quedó definida en tres niveles territoriales: Comunidad Autónoma, Provincia y Municipio. Que pueden ser más por la potestad autonómica de proponer y crear agrupaciones diferentes. Todo ello para que los españolitos del mundo te guarde Dios en lugar de súbditos puedan ser ciudadanos participantes de la acción política ya que la descentralización, además del derecho a gestionar los propios asuntos, pretende, -se dice- resolver problemas de la Administración. Pero una vez descubierta la singularidad y hecho diferencial, cada comunidad se puso a la cola o cabeza, depende, buscando más competencias, más transferencias y, por pedir no quede, hasta autodeterminación graciosamente libre y asociada.
Así, por estos pagos, para no ser menos, tenemos un bercianismo que quiere separarse de la Provincia de León; un leonesismo que reclama comunidad propia, y allá Castilla con la suya; un galleguismo que pinta y fala ceibe, algo así como ni Castilla ni León sino todo lo contrario, o sea cuarta provincia galaica; un psoe entre federalista histórico y centralista práctico que se inclina por las comarcas -caso singular la del Bierzo- con su consejo y presidente, consejeros y presupuesto para gastos corrientes; el resto, si algo queda, para inversiones. Ahora mismo, y ya puestos a revertebrar territorios, tal vez algunas ínsulas baratarias, también muy suyas y diferentes, quieran formar parte de la numerosa lista de enclaves españoles. En fin, que la carencia de un modelo homogéneo para los niveles de planificación y estructura territorial hace evidente el exceso de improvisación, clientelismo y electoralismo. Algo que no reduce escalones burocráticos, ni acerca la insaciable administración al ciudadano, ni democratiza la vida publica. Sin olvidar el intríngulis post-electoral de Ponferrada, enredado entre desafectos y adhesiones inquebrantables, jugando a tres bandas a ver a quién le toca ser “o noso señor o alcalde”, dice el muy simpático e irónico Catecismo do labrego, de celebrada memoria. Valen quinielas y porras al uso.

Wednesday, May 25, 2011

RESACAS OPERATIVAS Y FUNCIONALES DEL 22-M

La Crónica de León/25-05-2011



José Luis García Herrero



La gran encuesta municipal y autonómica ha terminado. Por fin sabremos quién será alcalde y quienes los concejales que regirán nuestro destino de urbanitas los próximos cuatro años. Pero aún quedan sueltas diversas incógnitas, por ejemplo: sabíamos desde 2003 que si el PSOE lograba la alcaldía de Ponferrada disolvería la sociedad pública y privada, según cómo se mire, llamada Pongesur. Lo dijo el entonces portavoz y presidente del Consejo Comarcal, pero nada se sabe en este 2011 sobre el destino de esa híbrida sociedad mercantil, liberada del derecho público, de la que será presidente el alcalde que corresponda, y consejeros los concejales del partido mayoritario. Esto no impide que la oposición pueda presentar alternativas de regularización y transparencia. Por eso, y para aquellos que aún no lo sepan, veamos qué cosas puede hacer esa enigmática sociedad, que se autodefine ‘Ponferrada Gestión Urbanística’. La cual, mediante sutil artimaña jurídica, opera en el mercado inmobiliario con total opacidad, lo que en argot jurídico se llama ‘teoría del velo’. Para el lector un poco al margen de estos líos, anoto algunas de sus muchas atribuciones estatutarias: redacción, adaptación, revisión y ejecución de planes de ordenación urbana; gestión de patrimonio público del suelo; nombrar y fijar la remuneración de los miembros del Consejo de Administración con amplias facultades de gestión sin ninguna limitación; comprar, vender y permutar bienes y mercancías con total libertad; obtener dinero por medio de cuentas de crédito a corto y largo plazo; administrar bienes muebles e inmuebles, terrenos, solares y derechos de superficie para construir…Y un largo etcétera. Mueve millones de euros; decide multitud de acciones vitales para el futuro de la ciudad; dispone de información privilegiada con peligro de utilización fraudulenta de la doctrina mercantil; puede fracasar sin riesgo pues responde el capital público, o sea de todos los ciudadanos. En definitiva, ¿para qué sirve esa cueva de trapicheos urbanísticos y sueldos duplicados? ¿Acaso no sería mejor más democracia política y social, que no alternancia a la carta, y menos sueldos y cargos a tutiplén?

Friday, May 13, 2011

El malo de la película de malos





La Crónica de León/11-05-2011

José Luis García Herrero


Según se sale de la Vía Láctea, entrando a mano derecha está el planeta Tierra, donde un día sí y otro también hay un malo como en toda película de malos y buenos, de policías y ladrones. Por eso hoy es un buen día para todos, es decir, para España, para Europa, para el mundo globalizado que dicen democrático y, por supuesto, para todos los norteamericanos, los cuales han logrado terminar por fin con el malo más malo de todos: el líder de Al Qaeda, Bin Laden, que era un peligro para el mundo entero y al parecer el más peligroso: dicen muy satisfechos el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y Carney, su portavoz, después del asalto de fuerzas especiales a la casuca de Bin en Abbottabad, al norte de Islamabad, capital paquistaní. Pero sin explicar como lograron encontrar y liquidar extrajudicialmente a un siniestro barbudo entre tantos talibanes malvados y barbados como él. O sea, como poetizó Rosalía: “A xusticia pol-a man.”
Esta captura se parece algo a aquella tan sonada de Sadam Hussein, y sospecha uno que lleva camino de parecerse a lo que será terminar con otro de los malos que se llama Gadafi. (Se llamaba, diría un pistolero) A pesar de tanta confusión mental aceptamos sin rechistar que si queremos un planeta pacífico, justo y democrático es preciso deshacerse de todos los malos, aunque sea necesario arrasar gran parte de países, además de eliminar a millares de inocentes que andan enredando por ahí. Ya sabemos desde Sartre que cuando los poderosos hacen la guerra, los pobres son los que mueren: qué se va a hacer. Sin embargo a más de uno le queda una duda metódica y se pregunta, con cierto retintín, si tal vez no fuera mejor echar a todos los malos sin tanta destrucción ni pasándose por el arco triunfal de cada exterminio el Derecho Internacional, los Derechos Humanos, el Convenio de Ginebra y otros nimios detalles. Naturalmente en nombre de no se sabe qué libertad, ni qué dios: quizá el que suele invocarse para que bendiga cada guerra humanitaria. ¡Vaya por Dios!
En fin, ya tenemos a Bin Laden y casi a Gadafi: ahora sólo falta capturar y ejecutar a centenares de partidarios de unos y otros. Parece que sí. Hala, a por ellos.

Tuesday, May 03, 2011

PRESENTACIÓN DE LIBRO
















Presentación del libro: Juan García Arias: Memoria Histórica del último alcalde republicano de Ponferrada












































Saturday, April 30, 2011

Indignaos y reaccionemos

La Crónica de León/27-04-2011



José Luis García Herrero



Cuando seguía en la Complutense de Madrid los cursos de doctorado, leí el libro EL Capital Financiero de Rudolf Hilferding (1877-1941), del que tomo esta cita: ”El capital industrial es Dios Padre que ha dejado como Dios Hijo al capital comercial y bancario, y el capital monetario es el Espíritu Santo; son tres; pero uno sólo en el capital financiero”. Después el neoliberalismo trajo la crisis urdida por esbirros del entramado financiero internacional. Y así estamos, excepto sus agentes, que se quedaron tan frescos con el botín a salvo, incluso incrementado gracias al truco de rescates a costa de los atracados, pues nunca había sido tan grande el diferencial entre más ricos y más pobres.
Reconociendo que es complicado el arte de escribir sin decir nada, nadar sin mojarse el culo, milagro de ser y no estar, de ahí mi admiración hacia los artífices de la elocuencia muda, de la pluma sin tinta, de censura con aplauso, de por si acaso tocar madera con pies de plomo, pues yo pasaba por allí. Qué admirable habilidad navegar por tales vericuetos lingüísticos sin romperse ni mancharse. Dicho esto, es frecuente encontrar en la prensa la narración narcisista llena de florituras, que confunde medio y mensaje; quizá porque ese estilo no pretende informar ni analizar hechos con la herramienta de la indignación y la escritura, sino engatusar a propios y extraños desde la sombría redondez de su ombligo. Menos aún cuando esa retórica oculta los tejemanejes de la globalización financiera, en lugar de escribir sobre lo que ocurre, para que las promesas de mandarines políticos no nos enrollen; ya que ellos tienen los micrófonos y la mentira repetida, ¡ay! del que ose ponerlo en duda: rayos y centellas caerán sobre quien no entienda el peso de la neodemocracia tirando a orgánica.
Aunque dar la cara no es lo mismo que poner la mejilla, -qué casualidad, la izquierda-, escribir es responsabilidad y compromiso, pues como advirtiera con ironía el poeta Celso E. Ferreiro: “Nono esquezas, hai palabras que non debes pronuncialas, nin xiquera pensalas, escribilas”. Quizá por eso, como dicen Stéphane Hessel, J.L. Sampedro y otros más, es preciso indignarse y reaccionar.

Wednesday, April 13, 2011

Los designios del 22-M son inescrutables


La Crónica de León/ 13-04-2011

José Luis García Herrero

Por enésima vez desde aquel abril de 1979, cientos de variopintos candidatos, alineados en inescrutables listas, intentarán lograr el próximo 22 de mayo su ensueño de ser concejales, quizá alcaldes, en más o menos 8.000 ayuntamientos, incluso consejeros de alguna autonomía de las patrias. Harán bulla, prometerán cosas; se diría que están dispuestos a llevar sobre sus hombros con gran ilusión, el pesado fardo de servicio a la comunidad, pese a críticas y ausencias de habituales perturbadores del nuevo orden mundial triunfalmente vigente. El votante, con la mosca detrás de cada oreja democrática, lo único que logra entender es que les hace mucha ilusión hacer carrera política, pensando que si primero fue el cambio, después el recambio, más tarde el mensaje sobreentendido y por fin el glorioso proyecto de una casa común para albergar el pensamiento único, ahora será suficiente conque la ilusión sea en sí misma programa, mensaje y pasaporte a la meta; aunque más de un escéptico oidor tema que si la esperanza murió de éxito ahora nazca ya difunta de tanta ilusión sin contenido. De momento, la alternativa, alternancia o lo que resulte, porque son como son sin sonrojase siquiera, nos incitan a llenar urnas de votos porque sí, sin ofrecer un proyecto nuevo que abra puertas a un debate sobre qué proponen para una fuerte cohesión social: ni qué hacer con tanto sector estratégico privatizado, servicios públicos, fundaciones sanitarias, urbanismo corrupto a la carta, medio ambiente, laicidad de la sociedad civil. También sobre guerras humanitarias en versión 2011. Porque lo particular de cada pueblo no puede eludir decisiones que afectan a todos. Antes, cuando a los niños les preguntaban qué querían ser de mayores, solían decir: médico, ingeniero, futbolista, bombero, aviador. En este pragmático hoy, empiezan a responder: concejal, alcalde, diputado. Mejor de esa derecha que se sitúa en un ambiguo cuadrante ideológico ni derecha ni izquierda, sino todo lo contrario. Ya lo dijo José Saramago y precisa Pérez Reverte: “Nadie se engaña mejor que cuando consiente que le engañen quienes pudiendo hacer un país culto, trabajador y honrado, no lo hicieron”.

Friday, April 01, 2011

Welfare State, ¿para quién?

La Crónica de León/ 30-03-2011

José Luis García Herrero


Hace unos siete años, en un elegante Club Financiero dos sujetos hablan: uno dice: “Es preciso desmontar el ‘Welfare’ europeo.” ¿Por? Indagamos: muy sencillo, porque no es posible que el ‘welfare’ pueda continuar para todos los miembros de la Unión Europea. Para quien no esté al tanto: ¿qué cosa es el ‘Welfare State’? El nombre, atribuido al economista Boulding, nombra lo que hoy llamamos Estado de Bienestar o Estado social, según nuestra Constitución de 1978. Lo que exige distribuir los presupuestos atendiendo seguridad social, pensiones, educación, etc. Además, según Amartya Sen, Nobel de Economía, en función de tres variables: “bienestar, justicia y mercado”. Pues una cosa es comprar y otra bienestar personal como objetivo. Para el valor económico, tanto el sociólogo Saint-Marc como el Nobel de Economía, Tobin elaboran varios indicadores de bienestar, incluso el titulado ”Ecuación de felicidad”. También la ONU presenta desde 1990 el Indicador de Desarrollo Humano (IDH) de cada país, que permite situar bienestar humano en relación, no siempre paralela, con el nivel de renta. Todos esos instrumentos tratan de medir el ‘Welfare’ que se intenta desmontar, dejando a los que no tienen más que sus manos con un palmo de narices frente al voraz mercado, donde gracias a los neo el que no triunfa es porque no quiere, o sea. A todo esto: ¿quién era el sujeto del club que, sin vergüenza alguna, dijo aquello de desmontar el ‘Welfare? Su nombre era y es Alfredo Sáenz, consejero delegado del Grupo Santander. Este minoico sujeto, el mejor pagado de la banca española, percibe la ridícula cantidad de 10 millones de euros, o sea, casi un millón al mes, más otros cuantos en garantía de pensiones y seguros blindados. Detrás va la familia unida de Botín, Soto, Abelló, Asúa, Arburúa, Escames; todos con su bolsa y la vida repleta de millones. Porque la Vieja y mítica Europa, sus 27 miembros, 751 diputados, Consejos, Banco Central, Comisiones y otras instancias, es cada vez más propiedad de esa clase de gente y menos nuestra. Se atribuye a Lenin la frase ‘Libertad, ¿para qué?’ Evocando tan discutido dicho, digo yo: Bienestar, ¿para quién? No cabe duda alguna.

Thursday, March 17, 2011

Joder, ¡qué tropa!, dijo Romanones


La Crónica de León, 16-03-2011
José Luis García Herrero

El señor Rajoy, allá por el 2003, cuando con una gaviota (ave palmípeda muy voraz, de plumaje tupido y pico anaranjado), en el hombro se entrenaba en los oscuros pasillos de la Sede del PP, puso de chupa de domine al señor Rodríguez Zapatero; además de otros agarimosos calificativos, incluso para ser más fino, le tildó de bamby, cualquiera sabe porqué. Según parece, los dos se quedaron estólidos: el primero, tan pancho; el segundo, con su rosa encarnada en la solapa (flor del rosal con tallos llenos de espinas), mirando de soslayo hacia banco azul del Congreso, quizá por eso de azul. Y ambos, con inmutable sonrisa, esperando que en la España de las autonomías, donde la procesión va por barrios, siguiera creciendo el PIB de la mano corrupta del ladrillo y el hormigón. Pero no. Resulta que el ladrillo terminó en ladrillazo y las cuentas de colores, en número rojos. Y así hasta hoy, cuando el pelotazo de las urnas implacables sigue en el tejado de las encuestas y el Mundo neoliberalizado enredado entre judíos, moros y cristianos, a la espera de ver quién a quién explota primero. Todos con su cruz a cuestas o su media luna; y los autores del embrollo mundial, frotándose las manos con el forro de sus faltriqueras, rebosantes de dólares, euros y calderilla, fruto del estruje histórico a los habitantes del planeta azul pálido. Unos, la chusma, como siempre enfundada en su ajado mono azul oscuro; a la cual, dijo Noam Chomsky, en uno de sus críticos, irónicos y estupendos libros: hay que mantener a raya.
El caso es que así seguimos, mirando a diestro siniestro a ver en qué queda todo este peligroso tejemaneje, sórdidamente expoliado por sus inventores. Aunque ya se sabe: a fin de cuentas y cuentos cada uno en su sitio y un sitio para todos. Pero según sea el ocupante: rico, pobre, o miserable, o sea, como siempre los de arriba muy arriba, y los de abajo muy abajo...Y Dios, como dijo no sé quién, en casa de todos, que es un decir o asunto inescrutable de Dios, aunque esto todavía no se sabe bien, pues unos dicen que es cosa del opio para el pueblo. Y a otros, como aquella María Antonieta que perdió la cabeza: “Si tienen hambre, que les den galletas”.

Monday, March 14, 2011

HISTORIA/ Novedad Editorial

HISTORIA / Novedad editorial
La memoria del último alcalde republicano
Un libro recupera la figura de Juan García Arias, fusilado al comienzo de la Guerra Civil


A Juan García Arias lo fusilaron el 30 de julio de 1936. El último alcalde republicano de Ponferrada no sobrevivió al terrible comienzo de la Guerra Civil. Tras un juicio sumarísimo, fue ejecutado en la entonces prisión de San Marcos en León. Tenía 32 años. Sobre su figura cayó una capa de olvido que ha durado décadas. Ahora, un libro de próxima aparición tratará de recuperar su memoria cuando van a cumplirse 75 años de su muerte.
La editorial ponferradina Ediciones Hontanar prepara un volumen que hará un repaso por la vida y la obra de García Arias. La obra, sí, porque el joven alcalde compartía su pasión política con la literaria. A lo largo de su corta vida cultivó la poesía, escribió obras de teatro y publicó muchos artículos en prensa. Gran parte de su producción se perdió también en medio de la vorágine de aquellos años. Pero su hijo, el sociólogo José Luis García Herrero, conserva con mimo un puñado de poemas manuscritos y algunas de las múltiples colaboraciones de su padre en los periódicos de la época.
El libro que prepara Ediciones Hontanar se titulará ‘Juan García Arias. Memoria histórica del último alcalde republicano de Ponferrada’ y recogerá parte de esa obra. Además, incluirá un repaso de la vida del político, a partir de reportajes publicados por LA CRÓNICA en el año 2003, y fotografías del archivo de la familia del alcalde. Igualmente, contará con la colaboración de Santiago Macías, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. También reproducirá la emotiva carta de despedida que envió a su familia desde la prisión de San Marcos. Esa carta, en la que el alcalde dice adiós a su mujer, Mercedes Herrero Álvarez, y a sus hijos, constituye un documento emocionante que refleja a la perfección los dramas que se desataron en esa época.
El libro, actualmente en fase de preparación, estará en la calle el próximo mes de mayo, coincidiendo con la Feria del Libro de Ponferrada.
De este modo se tratará de paliar el desconocimiento que rodea la figura del último alcalde republicano de Ponferrada, a pesar de que fue protagonista directo de uno de los momentos más convulsos de la historia de la ciudad, contagiada por el drama que vivía España en 1936. Juan García Arias nació en León en 1904. Comenzó muy pronto su militancia política ingresando en el PSOE. En el ámbito profesional, obtuvo una plaza de administrativo en la Compañía de los Ferrocarriles del Norte de España. Su trabajo le acabó llevando a Ponferrada, a donde fue destinado. En el Bierzo siguió desarrollando también su actividad política y cultivando su vocación literaria.El 14 de mayo de 1936 fue elegido alcalde de la ciudad. Apenas dos meses después, la rebelión militar contra la República acabó arrasando las instituciones legítimas, entre ellas el Ayuntamiento de Ponferrada. Los responsables de la corporación municipal vivieron intensamente los primeros momentos de la guerra en Ponferrada. El asalto al cuartel de la Guardia Civil, entonces en la avenida de España, fue el episodio más significativo en la ciudad. El triunfo de los sublevados acabó con el fusilamiento de Juan García Arias y de otros compañeros. También compartió la misma suerte el que fuera su predecesor en la Alcaldía, el médico Carlos Garzón.
Javier Santiago / Ponferrada

http://www.la-cronica.net/2011/03/14/el-bierzo/la-memoria-del-ultimo-alcalde-republicano-114528.htm