LAS EDADES DE GAIA
José Luis García Herrero
El economista K. Boulding fue el primero en emplear el término ‘Navío Espacial Tierra’ (Net) aplicado a nuestro planeta. Viajar por el espacio en el Net es lo que une a los seres vivos, pues todos somos pasajeros del mismo destino. Sin olvidar que la biosfera, donde es posible la vida para virus, bacterias y millones de especies animales y vegetales, sólo es una capa del Net de 50 kilómetros. En esa limitada nave, gracias a los ‘frutos del sol y la tierra, del agua y el aire, crecemos, creamos, organizamos, destruimos, morimos’: dice Al Gore. También agotamos recursos, generamos desechos, contribuimos al letal cambio climático. Pero el espacio vital terrestre no es un simple mundo físico, es parte de un sistema evolutivo donde todos los seres vivos, ‘conectados entre sí y a la atmósfera, fabrican y mantienen su ambiente a nivel planetario’: explica a su vez la fascinante hipótesis de Gaia desarrollada por Lovelock en su obra ‘Las edades de Gaia’, la diosa griega, la madre Tierra, considerada como unidad de inteligencia superior. Unos y otros coinciden en la gravedad del cambio climático y sus efectos sobre el Net, sobre Gaia y la ecología en este Planeta, pues la palabra ecología se deriva de la voz griega oikos: casa o lugar donde vivir.
Así que pasen cien años (para García Lorca sólo eran cinco) sabremos qué ha sido de las edades de Gaia, que a fin de cuentas son de verdad las edades del hombre, entendidas ahora como el complejo proceso de todos los seres vivos. Aunque a diez años del Protocolo de Kyoto está visto que sus recomendaciones no se van a cumplir ni poco ni mucho. Thomas Paine escribió allá en 1775: ‘Está en nuestras manos empezar otra vez el mundo. Desde la época de Noé no se ha presentado nunca una situación como la actual. Nos encontramos ante el nacimiento de un nuevo mundo’. Menos mal que en Ponferrada el medio ambiente ‘popular’ es autónomo, limpio, estupendo y singular.